Procesos de elaboración

Cómo se elaboran nuestras mermeladas caseras

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¿Quieres aprender a hacer mermeladas caseras? ¿Has probado a hacerla pero no consigues el resultado deseado? Pues este post te interesa y mucho. Hoy desde nuestro popular Blog sobre productos extremeños, vamos a darte los trucos definitivos con los que elaborar mermeladas caseras a partir de la mejor fruta de temporada, para que puedas conservarla y disfrutar de ella durante meses. Un producto perfecto para acompañar a tus tostadas en el desayuno, al yogur, o incluso a multitud de postres de nuestra rica gastronomía.

Para conseguir mermeladas caseras exquisitas es necesario controlar muy bien las cantidades de sus distintos componentes, con objeto de alcanzar la textura y el sabor deseados. Estos ingredientes básicos son cuatro: fruta, azúcar, pectina y ácido cítrico.

La fruta es sin duda el gran protagonista en la mermelada. Deben utilizarse frutas frescas que se encuentren en su estado óptimo de maduración. Entre las frutas más populares para elaborar deliciosas mermeladas caseras encontramos: fresas, naranjas, arándanos, ciruelas, membrillos, albaricoques, frambuesas, o melocotones. Todas se caracterizan por su intenso sabor.

El azúcar es otro de los ingredientes esenciales para una buena mermelada. Eso si, su concentración final en el producto resultante debe ser tal que impida tanto la fermentación como la cristalización. Siempre es recomendable que la azúcar empleada sea blanca, principalmente para no alterar el color de la fruta.

La pectina es el ingrediente más desconocido en la mermelada, pero es fundamental igualmente. No es más que una sustancia capaz de provocar la gelificación de la mermelada cuando la cantidad de azúcar y la acidez son las adecuadas. Se encuentra de manera presente en las frutas, pero la cantidad variará en función de la fruta de que se trate. Por ejemplo, entre las frutas más ricas en pectina encontramos la manzana o la naranja. Por contra, las fresas, los melocotones o las cerezas, cuentan con una cantidad reducida de pectina. Si la fruta empleada no cuenta con la pectina necesaria para conseguir una buena textura, será necesario añadir pectina comercial.

Por último el ácido cítrico ayuda a regular el pH de la mermelada, consiguiendo que el valor sea el óptimo y así la pectina gelifique correctamente. Además el ácido cítrico aporta el brillo tan característico de las mermeladas caseras. Se puede emplear zumo de limón, que contiene un alto valor de ácido cítrico. Alternativamente también se puede utilizar ácido cítrico comercial.

Un aspecto fundamental a la hora de elaborar mermeladas caseras es sin duda la cocción. Un exceso o un defecto de la misma pueden arruinar el resultado final. La cocción debe prolongarse hasta que el azúcar comience a enlazarse con la pectina, algo que suele ocurrir cuando se alcanza una temperatura de 105ºC. Por ello puede ser útil disponer de un termómetro de cocina.

Como habrás comprobado, elaborar mermeladas caseras tiene su ciencia. Aunque con los sencillos consejos que te hemos dado en este post, el resultado está más que garantizado. ¿A qué esperas para ponerte manos a la obra y cocinar una deliciosa mermelada con tu fruta favorita? O si lo prefieres, visita nuestra tienda online y descubre la gran variedad de mermeladas extremeñas que tenemos para tí. Mermeladas de primera calidad elaboradas del modo artesanal en nuestra región.